El pasado domingo, el Auditorio Nacional de Madrid se convirtió en el escenario de una de las citas más esperadas del año: el concierto de la orquesta EOS.
Un año después, tras semanas de convivencia, ensayos intensos y trabajo compartido, los jóvenes músicos de la orquesta EOS, volvieron a encontrarse sobre el escenario para dar vida a Mundos Fantásticos. Un programa que reflejó no solo el progreso de su talento musical, sino también el espíritu de todo el proyecto: esfuerzo, escucha y trabajo en equipo.

Bajo la dirección de Silvia Sanz y con la guía de los profesores de la Orquesta Sinfónica de Madrid, cada obra cobró forma con una energía especial. Destacando El Torneo de la Quinta Justa, la obra que el compositor y arreglista Alejandro Vivas compuso especialmente para la Orquesta EOS durante el pasado verano, y durante la cual músicos y público se sumergieron en un campo de sonrisas, mientras tenía lugar cada pieza de la obra y las justas entre Los bocinos, Los soplones, Los dilinguilinguis, Los arquistas y Los golpistas.
Más allá de la precisión o la técnica, lo que se vivió en el escenario fue la emoción de hacer música juntos, de respirar al mismo ritmo y de construir un sonido común. Como ellos mismos dicen (los músicos) «cuando tocamos juntos somos como una gran familia, es muy especial».

El público acompañó cada interpretación con atención y emoción, reconociendo en cada aplauso el camino recorrido por estos jóvenes intérpretes. Para muchos de ellos, fue mucho más que un concierto: fue la experiencia de sentirse parte de algo más grande, aompañado de un repertorio musical lleno de fantasía y pura magia.
Con obras como Interestellar, Como entrenar a tu dragón, Marte, Batman, El Pájaro de Fuego, e incluso el emotivo Scheherezade, durante el cual la concertino Sofía Sánchez nos deleitó con un solo excepcional que retumbaba más allá de la sala sinfónica, inundando el Auditorio Nacional de Madrid con los acordes de su violín.

Se volvió a demostrar que el campamento EOS de la Escuela de Música del Grupo Talía no es solo un encuentro musical, sino un espacio donde la convivencia, la amistad, el aprendizaje y la pasión por la música se unen para crear recuerdos que perduran mucho más allá del escenario, tal es así que ya contamos con más de 120 músicos que asisten desde distintas partes del mundo.



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