Grupo Talía https://www.grupotalia.org Orquesta Metropolitana de Madrid, Coro Talía, Coro Talía Mini, Orquesta Infantil Jonsui, Madrid Youth Orchestra y Cursos Musicales Wed, 09 Jun 2021 11:51:55 +0000 es hourly 1 https://www.grupotalia.org/wp-content/uploads/2021/03/cropped-Favicon-25-aniversario-fondo-blanco-W-32x32.png Grupo Talía https://www.grupotalia.org 32 32 Emocionante fin de temporada de la Orquesta Metropolitana de Madrid, el Coro Talía y su directora Silvia Sanz Torre con el concierto ¡Vive la zarzuela! https://www.grupotalia.org/archivos/2253 Thu, 03 Jun 2021 19:14:57 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=2253 Concierto ¡Vive la zarzuela!

Domingo 23 de mayo – 11:30 – Auditorio nacional – Sala Sinfónica

Preludios, intermedios, coros y romanzas

Orquesta Metropolitana de Madrid

Coro Talía

Miguel Borrallo, tenor

Sara Martín, Virginia Guiñales, danza española

Ovación cerrada, el público en pie, lágrimas de emoción y mucha alegría, y no solo en el público, sino entre los músicos, emoción y alegría por ver que tanta gente había vuelto a ocupar las butacas de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional para disfrutar de un concierto con ganas y entusiasmo. Esa fue la imagen final del concierto ¡Vive la zarzuela! con el que, en la mañana del pasado 23 de mayo, la Orquesta Metropolitana de Madrid, el Coro Talía y su directora Silvia Sanz Torre, dijeron adiós a una temporada llena de dificultades debido a la pandemia COVID-19. El concierto contó con tres colaboradores de lujo que, con su entrega y profesionalidad, se metieron al público en el bolsillo, el tenor Miguel Borrallo y las bailarinas Sara Martín y Virginia Guiñales. 

Grupo de personas posando delante de una pared

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A las 11:30 de la mañana orquesta y coro salían al escenario de la Sala Sinfónica con mantones, chalecos, parpusas, claveles rojos y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar. El coro, en consonancia con su directora, Silvia Sanz, interpretó todas las obras sin partitura.  La formación se dispuso conforme a la normativa, con distancia de seguridad entre cada miembro del coro, pero, esta vez, con sus voces mezcladas. El objetivo era poder dar la teatralidad necesaria a aquellas piezas en las que dialogan hombres y mujeres y salvar así el obstáculo expresivo que supone cantar con mascarilla, sobre todo en un género como la zarzuela. La entrega de la orquesta, la excelente voz de Miguel Borrallo y la magia de la danza española con Sara Martín y Virginia Guiñales convirtieron el concierto ¡Vive la zarzuela! en un verdadero espectáculo, la mejor manera de dar fin a esta temporada en la que se han cumplido diez temporadas en el Auditorio Nacional y 25 años de la fundación del Grupo Talía y el Coro Talía.  

Corralas y merenderos

El concierto se inició con dos zarzuelas de ambiente madrileño. La Revoltosa de Chapí y El Bateo de Chueca. La Orquesta Metropolitana nos introdujo magníficamente en el concierto con el preludio de La Revoltosa, pieza de gran calidad sinfónica, repleta de ambientes, en la que reconocimos algunos de los temas más populares de esta zarzuela, como es su dúo más famoso: “Ay, Felipe de mi alma… Mari Pepa de mi vida”). El coro se unió a la orquesta con la “Gavota” de El Bateo (coloquialmente, bautizo) y fue uno de sus tenores, Marcial Pérez (“Pianísimo ese re, empieza el minué”), el que dio paso al resto de las voces, que representan a los invitados a un bautizo durante el baile que tiene lugar en un merendero. La interpretación discurrió, como dice esta “Gavota”, “con elegancia y chic” puesto que ni en “ni en París, ni en soirés, ni en el Real” se bailan tan acertadamente los minués.

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Murmuraciones y deliberaciones

El humor fue uno de los ingredientes esenciales de este concierto con zarzuelas como El dúo de La Africana de Fernández Caballero y El rey que rabió de Ruperto Chapí. De la primera se interpretó el divertido “Coro de la murmuración”, en el que los miembros de una humilde compañía de ópera comentan lo que acaban de ver: “Se marcha furioso y desesperado porque el tenorino se le ha propasado”. En efecto, el tenor anda detrás de la soprano, pero esta es la esposa del empresario, que se pone hecho una furia, lo que es motivo para murmurar y comentar. Fernández Caballero logró un divertidísimo coro en el que música, palabra e intención están fantásticamente combinados.  De El rey que rabió, se interpretó el hilarante “Coro de doctores” que, con su latín macarrónico, constituye unas de las páginas más cómicas de nuestra zarzuela. Los bajos y tenores del coro complementaron la interpretación con batas blancas, fonendos, gorros de cirujano, lupas, perros de peluche, grandes gafas, termómetros gigantes o libros de notas que utilizaron para ponerse en la piel de este grupo de sabios que, tras mucho discutir, no es capaz de llegar a un diagnóstico certero, como tantas veces ocurre en la vida real. 

Que no falte la danza

“Lo que aquí va a pasar, no lo quiero pensar”. Así terminaba el Coro de la murmuración, y así ocurrió también en el concierto, pero en el buen sentido, porque el público estaba cada vez más entregado, sobre todo tras la salida al escenario de la bailarina Sara Martín que cautivó al público en sus dos intervenciones en solitario junto a la Orquesta Metropolitana, el “Fandango” de Doña Francisquita de Amadeo Vives y el “Intermedio” de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez.  En el “Fandango” hizo danzar con ella a su abanico y a su mantón en negro y oro, que voló sobre el escenario en giros imposibles. Para La boda de Luis Alonso lució un romántico vestido gris con volantes de encaje. La intensidad de su danza y su buen hacer con las castañuelas, la enérgica y brillante interpretación orquestal y la batuta de Silvia Sanz, pendiente de orquesta y danza, concentrada y disfrutando al mismo tiempo, tuvieron como merecida respuesta la ovación del público. Sin duda, la presencia junto a la zarzuela de un arte tan nuestro como la danza española es un valor añadido para estos conciertos que el público agradece.  

Madrid, Madrid

Madrid volvería a ser protagonista de otros destacados momentos del concierto. Uno de ellos, el elegante “Chotis” de La Chulapona, que tan bien defienden Orquesta Metropolitana y Coro Talía bajo la dirección de Silvia Sanz. (Basta decir que el vídeo de este chotis que se grabó en el concierto de ¡Vive la zarzuela! de 2016 y cuenta más de 130.000 visualizaciones en YouTube). Otros coros de zarzuelas de ambiente madrileño que se interpretaron fueron el popular “Coro de los paraguas” de El amigo Melquiades, de José Serrano, en el que la orquesta nos hizo escuchar los truenos precursores de la tormenta y hombres y mujeres coquetearon bajo la amenaza de la lluvia con el lenguaje castizo del gran escritor Carlos Arniches, autor del libreto. Un Madrid anterior, el de los majos y majas, el goyesco, era el protagonista de otra de las zarzuelas escogidas para este concierto, El barberillo de Lavapiés, de Francisco Asenjo Barbieri, uno de los padres de la zarzuela tal como la conocemos hoy. Su alegre preludio y coro, que se interpretó casi al final del concierto, nos situaba en la Romería de San Eugenio, en el Monte de El Pardo.

Un grupo de personas tocando instrumentos musicales

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No puede ser

“No puede ser” son las palabras que inician la famosa romanza de Leandro en La tabernera del puerto de Pablo Sorozábal, una de las más apasionadas y conmovedoras de nuestra zarzuela y que ha sido cantada por los más grandes tenores, con lo que siempre da lugar a comparaciones. La interpretación, la magnífica voz y seguridad de Miguel Borrallo, y el poderoso y dramático final de la romanza obtuvieron como respuesta la aclamación del público para este tenor que ya ha colaborado con la Orquesta Metropolitana y el Coro Talía en obras como la Novena de Beethoven o el Réquiem de Mozart. 

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Paréntesis sicalíptico

No hay nada mejor que los contrastes y al dramatismo de la impresionante romanza de Sorozábal siguió un fragmento de una zarzuelita, opereta, revista o como quiera llamarse que, por sus canciones picantes y connotaciones eróticas, se clasificó en su día en el llamado género sicalíptico, muy de moda a principios del siglo XX. Se trata de La corte de Faraón, una surrealista “opereta bíblica” de la que se escogió el “Terceto de las Viudas”, interpretado por las voces femeninas de Talía, que colocaron velos negros sobre sus cabezas para informar detalladamente a Lota, antes de su noche de bodas con Putifar, de cuáles son sus obligaciones como esposa.

Una persona sentada en una silla

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La leyenda del beso

Desde que en 1982 Luis Gómez-Escolar puso letra al famoso intermedio de la zarzuela La leyenda del beso de Soutullo y Vert convirtiéndolo en uno de los grandes éxitos de Mocedades, es inevitable escuchar cosas como “me ha gustado mucho Amor de hombre”, que es el título de la canción. El caso es que La leyenda del beso es una zarzuela que destaca por su riqueza orquestal, calidad y lirismo. El intermedio de esta obra que habla de leyendas y maldiciones se ha convertido en un imprescindible en los conciertos de zarzuela. No hay nada como dejarse abrazar por la belleza de su música, en esta ocasión con la interpretación de la Orquesta Metropolitana, en la que destacó el dulce solo de violín a cargo del concertino, José Gabriel Nunes. Fue otro dulce beso, pero este sin maldición.

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La alegría de la Jota levanta al público 

La “Gran Jota” de La Dolores (“Aragón, la más famosa”), ópera española de Tomás Bretón, puso broche de oro al concierto con la participación, junto a la orquesta y el coro, del tenor Miguel Borrallo, que brilló en el canto solista con todo el potencial de su voz, y de las bailarinas Sara Martín y Virginia Guiñales, a las que dio gusto ver bailar la jota con tanta energía. Casi se sorprendía uno al poder disfrutar de sus sonrisas durante todo el baile, especialmente ahora que llevamos tanto tiempo imaginando sonrisas tras las mascarillas. El público lo había pasado muy bien con un programa en el que primó el humor y la alegría, además de páginas apasionadas de la zarzuela, pero el empuje y la fuerza de esta jota hizo saltar lágrimas de emoción, el público rompió a aplaudir y se puso en pie cuando aún no habían finalizado los últimos compases. 

Un grupo de personas en un escenario

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Grande como el mismo sol

Fue un momento difícil de describir que quedará en la memoria de los conciertos de la Orquesta Metropolitana y el Coro Talía en sus diez temporadas en el Auditorio Nacional de Música, una emoción que, como canta el coro en esta jota, fue “grande como el mismo sol”. Parece que nadie quería dar por terminada esta mañana musical de domingo en el Auditorio Nacional. Los aplausos no cesaban y el público se mantenía en sus butacas. Llegaron los bises con más zarzuelas madrileñas (hacía pocos días de la celebración de San Isidro, patrón de Madrid). Orquesta y coro interpretaron el pasacalle de El año pasado por agua, de Federico Chueca, que el público acompañó con palmas, la “Ensalada madrileña” de Don Manolito, de Pablo Sorozábal, y las populares seguidillas de La verbena de la Paloma, de Tomás Bretón. Silvia Sanz, que ha luchado por seguir haciendo conciertos en medio de la pandemia, dio las gracias a la orquesta y al coro y, sobre todo, al público: “Gracias a todos hemos conseguido terminar la temporada”. La jota de La Dolores, que el público animó desde las butacas, se convirtió en el necesario y cuarto bis del concierto y fue también el hasta pronto, hasta la próxima temporada. 

Hemos reído y hemos llorado

A la salida del concierto, y también en comentarios en redes, se escucharon y leyeron palabras como “hemos reído y hemos llorado”. Es lo que ocurre cuando los sentimientos afloran, que se puede reír y llorar al mismo tiempo, de alegría y de emoción. Había vuelto al concierto mucho público ausente durante estos meses pasados, personas que se sienten más seguras después de haber sido vacunadas, público nuevo y hasta niños que, por primera vez, escucharon zarzuela en vivo. Por eso fue también un concierto lleno de esperanza, esperanza de que, en la próxima temporada, aunque continúen las restricciones de aforos y las medidas preventivas, podamos estar todos más tranquilos y disfrutar de la cultura y, por supuesto, de la música, porque conciertos como ¡Vive la zarzuela! demuestran que estamos necesitados, muy necesitados, de música. 

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Domingo 23 de mayo: ¡Vive la zarzuela! en el Auditorio Nacional con la Orquesta Metropolitana y el Coro Talía https://www.grupotalia.org/archivos/2182 Tue, 18 May 2021 14:54:18 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=2182

Las páginas más alegres y apasionadas de nuestro género lírico dirigidas por Silvia Sanz Torre: “Nos vamos a reír y nos vamos a emocionar”.

Con la participación del tenor Miguel Borrallo y de las bailarinas Sara Martín Chamorro y Virginia Guiñales. 

La Orquesta Metropolitana de Madrid, el Coro Talía y su directora titular, Silvia Sanz Torre, cierran su temporada 2020-2021 en el Auditorio Nacional con el concierto ¡Vive la zarzuela!, una propuesta para disfrutar de la vitalidad, pasión y alegría de nuestro género lírico en un año marcado por el COVID-19, con todas las dificultades que ha supuesto para el público y para los músicos. Será este domingo 23 de mayo a las 11:30 en la Sala Sinfónica y el programa incluye intermedios, preludios, coros y romanzas de La RevoltosaLa leyenda del besoEl rey que rabióEl barberillo de Lavapiés, La boda de Luis Alonso y La Dolores, entre otras, con la participación del tenor Miguel Borrallo y de las bailarinas Sara Martín Chamorro y Virginia Guiñales. 

Las entradas de 11 a 30 euros están a la venta en grupotalia.org y en entradasinaem.es

Nuestra zarzuela, la mejor medicina

El concierto ¡Vive la zarzuela! cierra una temporada especial. El Grupo Concertante Talía cumple 25 años en 2021 y 10 años la Orquesta Metropolitana de Madrid. A la espera de poder festejarlo como merece cuando pase la pandemia y no haya restricciones de aforos e intérpretes, Silvia Sanz Torre, directora y fundadora del Grupo Talía y de sus formaciones musicales, mantiene sus conciertos en vivo a pesar de las circunstancias adversas: “La cultura es segura y ahora, más que nunca, es necesario que la música suene en los Auditorios. Conciertos como estos, con la pasión y vitalidad que contagia nuestra zarzuela, y también con su chispa y alegría, son la mejor propuesta para olvidar por unas horas los duros momentos que vivimos. Nos vamos a reír y nos vamos a emocionar”.

Grandes músicos, grandes zarzuelas. 

El gran Ruperto Chapí está representado en este concierto con populares fragmentos de dos de sus mejores títulos: el preludio de La Revoltosa (1897) y el hilarante “Coro de doctores” de El rey que rabió. Entre los fragmentos orquestales, no podía faltar el aliento lírico del intermedio de La leyenda del beso (1924), de Reveriano Soutullo y Juan Vert, o el “Fandango” de Doña Francisquita (1923), de Amadeo Vives, complementado con la danza de Sara Martín Chamorro, que bailará también el intermedio de La boda de Luis Alonso de Gerónimo Giménez y, junto a Virginia Guiñales, la ”Jota” de La Dolores de Tomás Bretón, broche final del concierto. En la famosa jota escucharemos la voz solista de Miguel Borrallo, que interpretará, además, una de las romanzas para tenor más populares del género, “No puede ser” de La Tabernera del Puerto de Pablo Sorozábal.

 

Madrid y la zarzuela

Además de las mencionadas Doña Francisquita y La Revoltosa, el programa incluye otras zarzuelas de ambientación madrileña, tanto del género grande (tres o más actos) como del chico (un solo acto). Del grande destaca El barberillo de Lavapiés (1874), de Francisco Asenjo Barbieri, una zarzuela cuyo preludio y coro inicial nos sitúan en la época de Carlos III y en la Romería de San Eugenio en el monte de El Pardo. De Federico Chueca, uno de los grandes representantes del género chico, se ha escogido el sainete lírico El bateo (1901) y la divertida “Gavota” que, “con elegancia y chic”, bailan los invitados de un bautizo. Podrán escucharse también el refinado chotis de La chulapona (1934) de Moreno Torroba y el castizo “Coro de los paraguas” de El amigo Melquiades (1914), con música de José Serrano y Quinito Valverde y libreto de Carlos Arniches. 

Humor, ante todo

El humor es uno de los ingredientes esenciales de este concierto. A los divertidos coros de El rey que rabióEl bateo o El amigo Melquiades, se suma el ingenioso “Coro de la murmuración” de El dúo de La Africana, con música de Manuel Fernández Caballero y libreto de Manuel Echegaray, en el que los miembros de una compañía de ópera cotillean sobre los escarceos amorosos entre el tenor y la soprano, esposa del empresario. Pero si hay una zarzuela que siempre ha hecho reír es La corte de Faraón (1910), de la que se interpretará el “Terceto de las viudas”. Con música de Vicente LLeó y libreto de Guillermo Perrín y Miguel de Palacios, esta “opereta bíblica” ambientada en Egipto mezcla zarzuela, opereta, revista y cuplé. Sus canciones picantes y diálogos llenos de connotaciones eróticas y dobles sentidos nos sitúan en un género llamado “sicalíptico”, muy de moda en el primer tercio del siglo XX. José Luis García Sánchez la llevó al cine en 1985 con Ana Belén, Antonio Banderas, Fernando Fernán Gómez, José Luis López Vázquez, Agustín González y Martes y Trece (Josema Yuste y Millán Salcedo) en los papeles protagonistas.

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El placer de hablar de música https://www.grupotalia.org/archivos/2168 Tue, 18 May 2021 14:47:27 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=2168 Conversaciones entre un escritor melómano y un director de orquesta 

En estos tiempos en que aprovechamos todas las horas del día con el afán de no perder un solo minuto de nuestra vida (que sin embargo perdemos en cuestiones aparentemente imprescindibles), el ejercicio de la conversación es cada vez más infrecuente. No me refiero a conversaciones frenéticas a través del teléfono, de las pantallas o en entornos ruidosos. Hablo de conversaciones serenas, sin prisa, en las que se opina, se escucha, se recuerda, se cuenta, se reflexiona, se descubre, como las que se transcriben en el último libro de Haruki Murakami. Música, solo música (Ed. Tusquets, 2020)

En estas semanas, he leído y disfrutado de este libro. Lo he leído con calma, sin prisa, como las conversaciones que recoge, fruto de distintos encuentros que tuvieron lugar entre 2010 y 2011. En ellos, el gran escritor japonés Haruki Murakami y el prestigioso director de orquesta Seiji Ozawa disfrutan del placer de escuchar música y hablar de música, “solo de música”. 

Son dos grandes, cada uno en su campo, y la música, como dice el título del libro, es el eje central de estas conversaciones. 

El escritor

Haruki Murakami (Kioto 1949) autor de novelas como Tokio BluesLa muerte del comendadorBaila, baila baila o Al sur de la frontera, al oeste del sol, ensayos como De qué hablo cuando hablo de correr o De qué hablo cuando hablo de escribir, o colecciones de cuentos, entre otros géneros, cuenta con una premiada carrera literaria traducida a 50 idiomas y se ha hablado de él en varias ocasiones como posible candidato al Nobel de Literatura. Su escritura discurre entre lo onírico y lo real y nos habla de la soledad, la pérdida o la búsqueda del amor. Murakami, además de haber corrido en más de 20 maratones, es un gran melómano y la música tiene constante presencia en su narrativa. Sabe muchísimo de jazz y música moderna (en su juventud regentó un club de jazz), pero también de música clásica. De la lectura del libro se deduce que ha ido a muchísimos conciertos en distintas partes del mundo, que cuenta en su haber con una colección impresionante de discos y vídeos, que escucha música de la mañana a la noche, que le encanta comparar distintas versiones de una misma obra y sabe apreciar la impronta que en ellas dejan diferentes solistas, diferentes directores, diferentes orquestas, diferentes acústicas… Dice no saber leer una partitura ni tocar un instrumento, pero es extremadamente curioso, como lo es siempre un escritor, y aplica esta curiosidad a un mundo que le fascina, el de la música. 

El escritor Haruki Murakami

El director

Sieji Ozawa (Shenyamg, 1935), director de orquesta japonés de origen chino, pronto cumplirá 86 años. Este músico oriental que se abrió camino en el mundo de la música occidental cuenta con una importante carrera internacional de cinco décadas y ha destacado por su estilo heterodoxo y el profundo conocimiento de las obras que dirigía y grababa. En sus inicios fue asistente de director como Charles Munch en Boston, de Herbert von Karajan en Berlín y de Leonard Bernstein en Nueva York. Fue director musical de la Orquesta Sinfónica de Toronto entre 1965 y 1970, de la Orquesta Sinfónica de San Francisco entre 1969 y 1976, y de la Orquesta Sinfónica de Boston entre 1973 y 2002 durante 30 años. Hasta 2010 fue director musical de la Ópera Estatal de Viena. Ese año un cáncer de esófago le aparta durante un tiempo de la dirección. En 2013 volvió a los auditorios, pero sus apariciones en público se han ido reduciendo debido a sucesivos problemas de salud. El 1 de octubre de 2016 dirigió a la Filarmónica de Viena en el Suntori Hall de Tokio para conmemorar los 30 años de las giras de esta orquesta a la capital del Japón.  Destaca también su labor como director de la Academia Internacional Seiji Ozawa en Suiza, director artístico del festival Seiji Ozawa Matsumoto y de la Orquesta Saito Kinen, fundada en 1984 en memoria Hideo Saito, su maestro y un icono de la música en este país. 

El director de orquesta Seiji Ozawa

Murakami conoce a Ozawa

El escritor conocía al director simplemente como público de sus conciertos durante la etapa en que vivió en Boston. Es gracias a la amistad entre Yoko, esposa del Murakami, y Seira, hija de Ozawa, como se produce un primer contacto entre ambos. Los primeros encuentros fueron casuales y en ellos nunca hablaban de música: “Ozawa es de esas personas que concentra todas sus energías en el asunto que tiene entre manos, y por eso, imagino, fuera del trabajo necesitaba desconectar. Por mi parte no lograba superar cierta reserva y evitaba abordar cualquier tipo de conversación sobre música”. 

Yoko y Haruki Murakami

Tiempo para escuchar, tiempo para hablar

En 2010 una grave enfermedad obliga a Ozawa a alejarse de los escenarios. Diagnosticado de cáncer de esófago tiene que someterse a una arriesgada intervención quirúrgica y al posterior tratamiento y periodo de recuperación. Sin conciertos que dirigir ni grabaciones, dedicado por completo a su convalecencia y rehabilitación, el gran director de orquesta tiene tiempo libre por primera vez. En esos días vuelven a verse y, sin proponérselo, la música surge como tema de conversación. Según explica Murakami en la introducción del libro, cuando Ozawa empezaba a hablar, se iluminaba, recuperaba vivacidad: “Puede que retomar su relación con la música de un modo distinto al habitual le ayudase a cambiar de humor”.  Un día, en casa del escritor, escucharon música y Ozawa contó sus recuerdos en torno a la interpretación del Concierto para piano nº 1 de Brahms dirigido por Bernstein en Nueva York con Glenn Gould como solista. Fue un concierto singular. Antes de comenzar, Bernstein se dirigió al público para aclarar que no estaba de acuerdo con el tempo de Gould y explicó que iba a dirigir, a pesar de esas discrepancias, porque estaba encantado de ofrecer al público una visión distinta de una obra interpretada por un solista fascinante. Murakami pensó que sería una pena que recuerdos como estos se perdiesen y planteó a Ozawa la posibilidad de conversar sobre música y plasmar estas conversaciones en un libro.  

Leonard Bernstein y Seiji Ozawa

Glenn Gould, Karajan, Bernstein…

Aclara Murakami que no es un libro de entrevistas, es un libro de conversaciones. En la primera de ellas, los protagonistas escuchan el Concierto para piano y orquesta nº 3 de Beethoven con Karajan y Gould, Bernstein y Gould y Bernstein y Serkin, toda una oportunidad para comprender sus puntos de vista sobre distintas interpretaciones de una misma obra, la relación entre el director, solistas y orquesta, la forma de trabajar de los directores con la orquesta, cómo son en los ensayos y cómo son en los conciertos, cómo han ido cambiando las formas de interpretar distintos estilos con el paso del tiempo, cómo se forma la personalidad y estilo de una orquesta, y un largo etc. Otra cuestión muy interesante que aborda el libro en distintos momentos es la acústica de las salas y auditorios donde las orquestas más prestigiosas del mundo realizan sus grabaciones y la forma de realizarlas. Ozawa, que fue asistente de Karajan y Bernstein, dos de los más grandes directores del siglo XX, nos descubre muchos datos interesantes y curiosos relacionados con su forma de ser y de entender la música. 

Beethoven: Piano Concerto No. 3, Gould & Bernstein (1959) ベートーヴェン ピアノ協奏曲第3番 グールド
Glenn Gould interpreta el Concierto para piano nº 3en do menor de Beethoven junto a la Columbia Symphony Orchestra bajo la dirección de Leonard Bernstein (Nueva York, 1959)

Glenn Gould plays Beethoven Concerto N. 3 Op.37 - 1. Allegro Con Brio
Glenn Gould interpreta el Concierto para piano nº 3en do menor de Beethoven con la Filarmónica de Berlín y la dirección de Herbert von Karajan (1957)

Cómo se hace un director

A través del libro y de las distintas conversaciones, Ozawa nos cuenta cómo fueron sus inicios en los 60, cómo consiguió ser asistente de Lenny (Leonard Bernstein) y cómo en Berlín, siendo asistente de Karajan, debutó como director de orquesta y consiguió su primera paga como profesional; recuerda los momentos de dificultades económicas y sus problemas con el inglés; explica su manera de estudiar las obras y rememora su experiencia con la ópera…  Nos encontramos con anécdotas como cuando fue abucheado en Milán en 1986, en una Tosca en la que cantaba Pavarotti. ¡Un japonés en el templo de la ópera italiana!… Ya se lo había advertido Karajan: “Te van a matar”. Pavarotti le quitó importancia y un músico de la orquesta le explicó que no había un solo director al que el público de Milán no hubiera abucheado alguna vez. Ocurrió solo en las tres primeras representaciones, pero en Japón el abucheo es algo impensable. 

Murakami y Ozawa hablan de la música de Mahler, Brahms, Bartok, Berg, Stravinski… Dice Ozawa que, gracias a estas conversaciones y a la oportunidad de volver a escuchar sus grabaciones con calma y tiempo, sin la presión de tener que preparar conciertos inminentes y diferentes, ha podido darse cuenta de lo mucho que ha cambiado: “Incluso a mi edad cambia uno. Lo hace a través de las experiencias concretas de la vida. Tal vez sea esa una de las principales características de un director de orquesta”. 

Seiji Ozawa at the Matsumoto Festival
El director al frente de la Saito Kinen Orchestra en una interpretación de Sinfonía nº 7 de Beethoven en el Festival Seiji Ozawa Matsumoto 2015

Director y maestro

La última conversación del libro está dedicada a la labor que Seiji Ozawa ha desarrollado como pedagogo con la creación de la Academia Internacional Seiji Ozawa (Suiza), un curso de verano que tiene lugar en la localidad de Rolle, junto al lago de Ginebra. El propio Haruki Murakami viajó hasta allí para conocerlo. La Academia reúne durante 10 días a un grupo de entre veinte y treinta jóvenes músicos que conviven y tocan juntos y ofrecen finalmente un concierto. El curso está dedicado especialmente al cuarteto de cuerda (“cuando uno toca en un ensemble, sus oídos se abren en todas direcciones”). Tres profesores de violín, viola y chelo, todos ellos destacados intérpretes a nivel mundial, orientan a los alumnos que trabajan por la mañana en sus respectivos cuartetos y por la tarde forman una orquesta dirigida por Ozawa en ensayos abiertos al público.  El escritor pudo comprobar el proceso de aprendizaje y preparación de una obra musical y cómo, día a día, se pulían imperfecciones y corregían errores hasta conseguir un sonido de conjunto.

Tchaikovski  Serenade for strings  Seiji Ozawa
Seiji Ozawa dirige la Serenata para cuerdas de Chaikovski en uno de los conciertos de la Academia Internacional Seiji Ozawa de Suiza

El valor de los recuerdos

En fin, a todo el que le guste hablar de música en sus ratos libres, tendrá la ocasión de disfrutar y aprender con este libro, fruto de los encuentros entre dos amigos, un escritor melómano y curioso y un director de orquesta que agradece la oportunidad y el tiempo de haberse podido sumergir en sus recuerdos. 

“Una vez que los recuerdos se despertaron en mí, ya no fui capaz de frenarlos”

BSO NOW: From the BSO Archives | Seiji Ozawa conducts Mahler
Ozawa en 1975 al frente de la Boston Symphony Orchestra, que dirigió durante 30 años, y el New England Conservatory Chorus, interpreta la Sinfonía nº 2 (Resurrección) de Mahler

I. López

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La directora de orquesta Silvia Sanz Torre, fundadora del Grupo Talía, de nuevo en el ranking de Las TOP 100 mujeres líderes. https://www.grupotalia.org/archivos/2124 Fri, 23 Apr 2021 09:38:19 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=2124
  • Seleccionada por primera vez en 2017, ha sido de nuevo elegida entre las más de 500 candidaturas presentadas en 2020.
    • Por su espíritu emprendedor y compromiso con la difusión de la música como directora de orquesta, pedagoga, divulgadora, conferenciante, gestora y promotora musical.
    • La selección se dio a conocer este miércoles 21 de abril durante una gala sin público que las candidatas pudieron seguir por streaming.
    • Es la novena edición del ranking creado por Mujeres&Cia para dar visibilidad al talento femenino.

    Madrid, a 22 abril de 2021

    La directora de orquesta Silvia Sanz Torre, directora titular y fundadora del Grupo Concertante Talía y de sus formaciones orquestales y vocales, ha vuelto a ser seleccionada para el ranking Top 100 Mujeres Líderes en España cuyo objetivo es visibilizar el talento femenino en la sociedad.  Su elección se dio a conocer durante una gala celebrada en la tarde de ayer miércoles 21 de abril que, debido a las condicionantes que impone la pandemia, se desarrolló sin público y fue retransmitida en streaming. “Es para mí un orgullo estar dentro de esta lista -ha declarado Sanz Torre- en un año especialmente duro para todos y para la cultura en directo, cuya visibilidad ha sido casi nula”. 

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    Silvia Sanz Torre, que continúa ofreciendo conciertos en el Auditorio Nacional a pesar del COVID-19, se siente agradecida por este reconocimiento que ha querido hacer extensivo a todas las personas que la han acompañado en su trayectoria profesional y que forman parte de las agrupaciones orquestales y vocales que dirige y del Grupo Talía, entidad dedicada a la organización de conciertos y a la divulgación musical que creó hace 25 años. “Espero -ha añadido- ser referente para muchas niñas que quieran dedicarse a la música y a la dirección de orquesta”. 

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    En las Top 100 por segunda vez

    Es la segunda ocasión, tras una primera elección en 2017, en que Silvia Sanz Torre pasa a formar parte de este ranking en la categoría de Cultura, Ocio y Deporte, y es la única representante del sector de la música en una selección en la que figuran las escritoras Elvira LindoIrene VallejoSoledad Puértolas y Almudena Grandes, la actriz y directora de cine Leticia Dolera, la documentalista Mabel Lozano, la chef Samantha Vallejo-Nájera, y las deportistas Loida Zabala y Sandra Sánchez. La lista de las Top 100 Mujeres Líderes en España nació en 2011 para poner en el foco de atención a mujeres profesionales, expertas y con talento. En la presente edición, la novena, se ha batido récord de participación: 32.000 votantes, 75.000 votos y un millar de postulantes de las que 521 se han convertido en candidatas. 

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    Espíritu emprendedor y compromiso

    Apasionada, creativa y luchadora, Silvia Sanz Torre, destaca por su espíritu emprendedor y su compromiso con la difusión de la música que desarrolla como directora de orquesta, pedagoga, divulgadora, conferenciante, gestora y promotora musical, a través de la organización que fundó en 1996 y que dirige desde entonces, el Grupo Concertante Talía. Al Grupo Talía, declarado Entidad de Utilidad Pública Municipal por el Ayuntamiento de Madrid, pertenecen las formaciones orquestales y vocales que ella misma ha creado: la Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía (con temporada de abono en el Auditorio Nacional desde 2011) la Madrid Youth Orchestra (MAYO), la Orquesta Infantil Jonsui y el Coro Infantil Talía Mini. A través de ellas, el Grupo Talía realiza una importante labor concertística y pedagógica que se complementa con la organización de cursos musicales para todas las edades, cursos especializados y otro tipo de actividades relacionadas con la divulgación musical.  

    Un grupo de personas tocando instrumentos musicales

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    25 años de emprendimiento cultural

    La trayectoria profesional de Silvia Sanz Torre suma 25 años de emprendimiento cultural. Con más de 190 conciertos dirigidos en el Auditorio Nacional, ha sabido captar nuevos públicos compaginado los grandes clásicos con géneros como swing, soul, pop, rock, ritmos latinos, musicales o bandas sonoras de cine y videojuegos. Se ha atrevido con experiencias arriesgadas como hacer música con juguetes en sus conciertos para familias. Ha impulsado el desarrollo de vocaciones musicales desde la infancia con la creación de agrupaciones infantiles y juveniles y la realización de encuentros orquestales para niños y jóvenes. Fomenta el valor solidario de la música a través de la colaboración con distintas ONG y apoya a jóvenes talentos que participan como solistas en sus conciertos gracias a acuerdos con entidades como la Fundación Orfeo. 

    Grupo de personas en un evento

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    Música imprescindible, y más en tiempos de COVID

    Con la firme creencia de que “la música es necesaria e imprescindible en la sociedad”, Silvia Sanz Torre ha hecho frente a todas las barreras que ha supuesto el COVID-19. Durante la temporada 2020-2021 continúa con sus conciertos en el Auditorio Nacional a pesar de la incertidumbre y las dificultades surgidas de la situación de pandemia, entre ellas, la reducción de aforos y de número de intérpretes. Durante el confinamiento puso en marcha iniciativas online como el ciclo divulgativo Batuta en directo, videoconferencias que mantiene en sucesivas ediciones con el fin de acercar al público grandes obras de la música clásica con un lenguaje ameno, accesible y cercano. 

    Imagen que contiene interior, tabla, pasillo, gente

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    Gala en streaming

    La gala en la que se dio a conocer el nuevo ranking Top 100 Mujeres Líderes compaginó el formato presencial con el digital. Se llevó a cabo sin público, con la presencia física de solo algunas de sus protagonistas, y tanto las candidatas como el público en general pudieron seguirla por streaming. La presentadora de TV y escritora Sonsoles Ónega fue la encargada de conducir el evento que contó la intervención de la ministra y vicepresidenta segunda del Gobierno Nadia Calviño. Mercedes Wullich, creadora del ranking y directora y fundadora del portal Mujeres&Cia, medio de comunicación digital con el foco en el protagonismo de las mujeres y en la construcción de una sociedad plural, habló de los nuevos retos a los que se enfrentan a diario las mujeres en el ámbito directivo. Las intervenciones presenciales contaron también con la participación de 3 mujeres Top 100 que han pasado a la categoría de honorarias (la documentalista Mabel Lozano, la Teniente Coronel de la Guardia Civil Silvia Gil y la CEO de Penguin Portals Elena Betés). Pilar Jurado, reconocida soprano y compositora, formó parte también del evento con la interpretación de una de las piezas del espectáculo Arias de cine que presentará el próximo 27 de abril en el Teatro Reina Victoria de Madrid. 

    Personas en el publico

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    Así fue una tarde de Cuentos en concierto https://www.grupotalia.org/archivos/2100 Tue, 20 Apr 2021 12:21:08 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=2100 Cuentos en concierto reunía el pasado 10 de abril en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música dos relatos musicales bien diferentes: Pedro y el lobo de Prokófiev, y En busca de la llama perdida, del compositor Alejandro Vivas. Las familias se acercaron una vez más al Auditorio Nacional y, con ellas, niños que muy posiblemente acudían a un concierto por primera vez. Con sus ojos curiosos miraban a la directora, Silvia Sanz Torre, observaban a los músicos de la Orquesta Metropolitana o se fijaban en los diferentes tamaños y formas de los instrumentos. Con sus oídos despiertos escucharon cuentos al calor de la música y descubrieron que la música también nos cuenta historias y que, como los personajes de los cuentos, cada instrumento tiene su personalidad.  

    Pedro y el lobo 

    Al igual que el Bolero de Ravel en el concierto Música y JuguetesPedro y el lobo se ha convertido en un imprescindible en las citas de la Orquesta Metropolitana de Madrid con el público familiar. Y lo mismo ocurre con el narrador, Goyo González, que, con sus singulares maneras de contar, hace las delicias del público y encaja a la perfección en el estilo divertido y participativo que Silvia Sanz Torre, directora titular de la Metropolitana, quiere imprimir en estos conciertos, conciertos que tienen una dificultad añadida, pues no es fácil captar la atención de los más pequeños y mantenerlos conectados al relato y la música.

    El clásico de los cuentos

    Pedro y el lobo se ha convertido en el clásico de los cuentos musicales a pesar de que no tuviera mucha repercusión cuando se estrenó en 1936. Fue un encargo para el Teatro Central Infantil de Moscú con un objetivo concreto: incentivar el gusto por la música y familiarizar a los niños con el funcionamiento de la orquesta y con el timbre y carácter de las distintas familias instrumentales. Prokófiev, que se hizo cargo también de la adaptación del texto, asoció cada personaje a un instrumento y a un tema musical. El cuento se inicia con una presentación de cada uno de ellos, de manera que los niños puedan relacionar los episodios que nos cuenta el narrador con el relato puramente musical.

    Un instrumento para cada personaje

    El conocido presentador de radio y televisión Goyo González, colaborador de los conciertos para familias de la Orquesta Metropolitana desde 2013, nos contó, un año más, la historia de Pedro, el niño ruso que no hace caso de las advertencias de su abuelo, se aventura por el prado en compañía de un pájaro, un pato y un gato, y vence a un lobo feroz gracias a su inteligencia y astucia. Las niñas y niños pudieron reconocer el carácter decidido y valiente de Pedro en el tema musical extrovertido y alegre de los instrumentos de cuerda; los sabios consejos del abuelo en el sonido grave del fagot (Luis Alberto Ventura); el revoloteo y el canto del pájaro en las melodías saltarinas de la flauta (Francesco Cama); el caminar del pato y sus graznidos en el sonido del oboe (Alicia Cantus); el escurridizo gato en el clarinete (Álvaro Huecas); la terrorífica aparición del lobo en la solemne intervención de las trompas (Miguel Olivares, Alfonso Quesada y Marina Agudo); y a los cazadores, en el retumbar de los timbales (Daniel Alonso).

    Personas sentadas en una mesa

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    En busca de la llama perdida

    La segunda obra del programa fue En busca de la llama perdida, de Alejandro Vivas, autor tanto de la música como del texto. Este cuento musical se publicó en 2016 como audiolibro y ese mismo año lo estrenó la Orquesta Metropolitana de Madrid en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional. El cuento gustó y la música no ha de guardarse en un cajón. Así pues, cinco años después, otras niñas y niños, y también sus familias, han podido disfrutar de esta obra ingeniosa y pedagógica que es al mismo tiempo un cuento y una suite de danzas, pero de danzas latinoamericanas. Las ocurrencias del texto, con sus juegos de palabras, y la variedad y animación creciente de los ritmos latinos mantuvieron la atención del público en todo momento, especialmente al final, con la samba, la batucada y el choro. Daba gusto ver a muchos pequeños de pie ante sus butacas moviéndose al ritmo de la orquesta, dirigiendo o dando palmas. 

    Vivo en La Pampa sin mucha pompa

    Goyo González apareció en el escenario ataviado con poncho, botas y sombrero y se presentó como el Gaucho Colate para dar inicio así al relato en primera persona de una aventura musical y viajera: “Como vos vés, soy un tipo triste y psicoanalista. Vivo en La Pampa sin mucha pompa y tengo mucho de artista y poco de economista…” Escuchamos en ese momento una nostálgica milonga. Nos cuenta cómo solía descansar junto a su llama al calor del fuego hasta que “un día que llueve, se apaga la llama y se escapa la llama”. Así comienza el largo viaje del gaucho a lomos de su caballo Malambo (suena un malambo, con orquesta y directora haciendo el zapateado). Según avanza en su ruta para encontrar a la llama, el solitario viajero encuentra amigos que le dan pistas y consejos y se suman a una expedición cada vez más numerosa mientras escuchamos los sucesivos movimientos de la obra: Buenos Aires (Tango), Los Andes (Carnavalito), Venezuela (Joropo) El Caribe (Danzón y Tumbao) y, finalmente Brasil (Samba y Choro). Es en este país donde ven pasar a la llama, aunque “la llama Olímpica” (guiño del autor a la actualidad, pues cuando compuso el cuento se preparaban los Juegos Olímpicos de Brasil 2016) y, al poco, a la que en realidad buscaban, que desfilaba en el carnaval “vestida muy mona con una corona”. Después de la samba, puso final al cuento un veloz y animado Choro en el que destacó el virtuosismo de la marimba (Alba Vivas). Todo el mundo lo pasó muy bien con la historia de esta llama un poco desagradecida, pues finalmente decide quedarse en Brasil cautivada por el carnaval, aunque, según cuenta el gaucho, “de vez en cuando, me llama”.

    El público marca el ritmo

    Ya que estaban todos los pequeños muy animados, la Metropolitana ofreció varios bises. El primero, el Jonsuis-Jazz, una breve pieza, también de Alejandro Vivas, en la que la directora, Silvia Sanz, pidió la participación del público con percusión corporal. Los asistentes se concentraron al máximo para seguir sus indicaciones. Cada zona tenía una misión. En una hacían pitos; en otra batían palmas; en otra golpeaban con las manos en las piernas… Y a cada una correspondía una parte del compás. Había que estar atentos a la batuta para no equivocarse y salió muy bien. El público se sintió parte de la orquesta en esta cálida y sugerente pieza, una de las muchas que su autor, Alejandro vivas, ha compuesto para los niños y jóvenes que acuden a los Encuentros Orquestales que el Grupo Talía organiza cada verano en Alba de Tormes, música que nos traslada a la isla de Keke y a las historias de sus habitantes, los Jonsuis, protagonistas de su serie de cuentos Kekeñas Krónikas, a la que pertenece también En busca de la llama perdida. El segundo bis fue el Cancán de Offenbach, que Goyo González bailó animadamente haciendo volar el poncho y el sombrero.  Y hubo un tercer bis, con la repetición del Choro, último movimiento del cuento, que más de uno, aunque lo disimulara con su mascarilla, salió tarareando de la sala. 

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    Sábado 10 de abril en el Auditorio Nacional, Cuentos en concierto, el nuevo encuentro con las familias de la Orquesta Metropolitana de Madrid y su directora Silvia Sanz Torre https://www.grupotalia.org/archivos/1896 Fri, 26 Mar 2021 13:19:05 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=1896 Dos cuentos musicales, Pedro y el lobo de Prokófiev y En busca de la llama perdida de Alejandro Vivas, narrados por el presentador de radio y televisión Goyo González. 

    La Orquesta Metropolitana de Madrid y su directora titular Silvia Sanz Torre proponen un nuevo encuentro con las familias el sábado 10 de abril a las 19:30 en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional: Cuentos en concierto. El programa incluye dos cuentos musicales, el conocidísimo Pedro y el lobo de S. Prokóviev, cuya interpretación anual se ha convertido en una tradición de la Orquesta Metropolitana, y En busca de la llama perdida, del compositor español Alejandro Vivas. En ambos desempeñará el papel de narrador el presentador de radio y televisión Goyo González, colaborador habitual en los conciertos para familias organizados por el Grupo Concertante Talía

    Un par de personas con instrumentos musicales y micrófonos

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    Cuentos en concierto

    Silvia Sanz Torre se pone de nuevo al frente de la Orquesta Metropolitana con dos obras que reúnen fantasía y humor gracias al espíritu alegre y valiente de un niño que no teme al lobo feroz y a las peripecias de un gaucho que, a lomos de su viejo caballo, nos lleva por distintos países latinoamericanos y por su música. El concierto está recomendado para niñas y niños a partir de seis años y las entradas, de 10 a 25 euros en la tarifa normal y 8 a 22 euros en la tarifa joven, ya están a la venta en entradasinaem.es, en grupotalia.org, así como en las taquillas del Auditorio Nacional y de la Red de Teatros del INAEM.   

    Un hombre con un micrófono en la mano

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    Pedro y el lobo

    Sergéi Prokófiev compuso esta obra sinfónica con narrador a petición del Teatro Central Infantil de Moscú con el fin de incentivar en los niños el gusto por la música. El compositor, que se encargó también de la adaptación del texto, completó la obra en solo cuatro días. Aunque en su estreno, el 2 de mayo de 1936, apenas llamó la atención, hoy se encuentra entre las piezas más populares del repertorio clásico infantil. Prokófiev asoció cada personaje a un instrumento musical para contarnos la historia de Pedro (instrumentos de cuerda), un niño ruso que, sin permiso de su abuelo (fagot), se enfrenta a un lobo (trompas) con la ayuda de sus amigos: el pájaro (flauta), el pato (oboe) y el gato (clarinete). Los cazadores que rastrean al lobo están representados por los timbales y el bombo. 

    En busca de la llama perdida

    En la segunda de las obras del concierto, En busca de la llama perdida, el compositor y pedagogo Alejandro Vivas nos presenta, además de un ingenioso cuento, una auténtica suite de danzas latinoamericanas con narración en la que pequeños, y también mayores, pueden reconocer géneros como la milonga, el tango, el carnavalito, el joropo, el danzón, el tumbao, la samba o el choro de una forma entretenida y pedagógica. Alejandro Vivas es autor tanto de la música como de un divertido texto plagado de juegos de palabras, comenzando por el que da nombre a su protagonista, el Gaucho Colate, que se ve obligado a emprender un largo viaje por América del Sur y el Caribe para buscar a su llama. 

     

    El compositor: Alejandro Vivas

    En busca de la llama perdida se publicó como audiolibro en 2016 con una grabación de la Orquesta Metropolitana de Madrid que lo interpretó en vivo en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional el 6 de febrero de ese mismo año bajo la dirección de Silvia Sanz Torre. El cuento forma parte de la serie Kekeñas Krónikas en la que su creador, Alejandro Vivas, ayuda a la comprensión de distintos conceptos musicales a través de las aventuras de los Jonsuis, habitantes de la isla móvil de Keke, cuya naturaleza está ligada a la música. Las danzas del geiserEl bosque de las batutasDanzalíaLa dama de plicaLa leyenda del abanico, además de En busca de la llama perdida, son solo algunas de sus muchas creaciones con carácter pedagógico. Alejandro Vivas es un compositor que se mueve en múltiples terrenos, tanto en música sinfónica como vocal: obras instrumentales para solistas y orquesta, coro a capella, coro y orquesta, comedias musicales, música para imagen y audiovisual o música de cine. Es autor de la banda sonora de la película La conjura de El Escorial(Antonio del Real, 2008) y de El jugador de ajedrez (Luis Oliveros, 2017), cuya música ha sido galardonada con numerosos premios nacionales e internacionales. Es miembro de la Real Academia de las Artes y la Ciencias Cinematográficas de España. 

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    Música rusa y francesa con sabor español: así fue el concierto España en la música https://www.grupotalia.org/archivos/1855 Thu, 18 Mar 2021 10:46:15 +0000 https://www.grupotalia.org/?p=1855 ·       Domingo 14 de marzo a las 11:30

    ·       Auditorio Nacional de Música de Madrid – Sala Sinfónica 

    ·       Orquesta Metropolitana de Madrid – Coro Talía 

    ·       Directora titular: Silvia Sanz Torre

    ·       Programa: Pavana de Fauré, Capricho español de Rimski-Kórsakov, Carmen de Bizet (selección)

    Nostalgia, dulzura, ensoñación, sensualidad, vitalidad, alegría… El concierto España en la música fue como un reconfortante paseo en una luminosa mañana de domingo, un recorrido por un paisaje poblado de colores, sensaciones, emociones y ambientes gracias a tres obras musicales inspiradas en nuestro país, Pavana de Fauré, Capricho español de Rimski-Kórsakov y una selección de las suites orquestales Nº 1 y Nº 2 de Carmen de Bizet, que Orquesta Metropolitana de Madrid y Coro Talía, dirigidos por su titular Silvia Sanz Torre, ofrecieron el domingo 14 de marzo en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música. 

    Imagen que contiene naranja, pasillo, tabla, hombre

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    Desde las aristocráticas danzas cortesanas a los ritmos populares del norte de España pasando por melodías de inspiración andaluza o la sugerente recreación de la ciudad de Sevilla y sus gentes, todo visto, soñado, imaginado por compositores como los franceses Gabriel Fauré y Georges Bizet y el ruso Nikólai Rimski-Kórsakov, un concierto de música rusa y francesa con sabor español al que la batuta de Silvia Sanz Torre sacó todo el jugo. La evocadora Pavana de Fauré, el espectacular Capricho español de Rimski-Kórsakov y la seductora Carmen de Bizet hicieron las delicias del público que respondió a directora y músicos con un cálido y enorme abrazo, el del agradecimiento y el de los aplausos. En esta temporada la Orquesta Metropolitana de Madrid cumple 10 años de su creación por Silvia Sanz y conciertos como estos demuestran que es una formación en constante evolución que ha adquirido cuerpo, enriquecido su sonido y asentado su personalidad. También para el Coro Talía es un año importante. Cumple nada menos que 25 años, al igual que el Grupo Talía, y diez temporadas en el Auditorio junto a la Metropolitana.

    Imagen que contiene tabla, pasillo, hombre, gente

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    Una pavana

    El concierto comenzó con la Pavana de Gabriel Fauré, música sutil, exquisita, dulce y elegante que evoca las danzas que se bailaban en la corte española del siglo XVI. Fauré dedicó la obra a la condesa Elisabeth Greffulhe, que fue su protectora, como lo fue también el primo de la aristócrata, el poeta simbolista Robert de Montesquiou-Fezensac, mecenas de escritores, músicos y pintores y autor de los versos que Fauré añadió a su Pavana para la versión coral, una reflexión sobre la ilusión efímera del amor, que las voces de Talía interpretaron con empaste y delicadeza. El coro se incorporaba a la orquesta en una melodía encadenada que pasaba sucesivamente de la orquesta al coro y viceversa y, dentro del coro, de unas voces a otras, como en aquellas danzas cortesanas en que los danzantes se daban la mano y a continuación se soltaban para cambiar una y otra vez de pareja. 

    Personas en un escenario

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    Un capricho

    Si la Pavana fue como el dulce despertar para un concierto matinal en un día de fiesta, el Capricho español fue como el desayuno energético que aporta vitalidad para el resto del día o como esa pequeña gimnasia que despierta el cuerpo y el alma. Y ¡qué casualidad!, Rimski inicia su obra justamente con una Alborada, baile festivo que celebra la llegada del nuevo día. Es una obra espectacular por su brillo, por sus colores, por su ritmo y por sus sorpresas musicales. El compositor la había concebido como una fantasía para violín y orquesta (de ahí los complicados pasajes para el concertino (José Gabriel Nunes), y luego decidió enriquecerla con un buen número de virtuosos solos para otros instrumentos: flauta (Sara Pérez), clarinete (Álvaro Huecas), arpa (Ana Mª Reyes), trompas y trompetas. Todos fueron resueltos con solvencia. Un importante papel desempeñó también la sección de percusión que con distintos instrumentos aportaba la base rítmica para los sucesivos solos y temas de la obra. El Capricho español es, a pesar de su nombre, música nacionalista rusa, aunque, eso sí, elaborada a partir de temas españoles. El propio autor dijo que su mayor acierto había sido el cambio de timbres y la elección de diseños melódicos adaptados a cada tipo de instrumento. Quiso que deslumbrara por su color orquestal y lo consiguió. “Los temas españoles -explicaba- me proporcionaron un precioso material para la realización de multiformes efectos orquestales”. 

    Imagen que contiene hombre, gente, grupo

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    Una ensoñación

    Al impulso vital del Capricho español siguió Carmen de Georges Bizet. De nuevo música francesa. Carmen fue como sentarse en un banco al sol mientras observas el entorno que te rodea y la diversidad de la gente que pasa, una especie de ensoñación que discurre por atmósferas diversas: sugerentes, cálidas, envolventes, y también apasionadas, festivas y vitales. Silvia Sanz Torre presentó una amplia selección de las suites orquestales Nº 1 y Nº 2 que Ernest Guiraud, amigo de Bizet, extrajo de la ópera unos años después de la muerte del músico. En ellas escuchamos una selección de los momentos más conocidos de la obra. Se interpretaron Preludio, AragonesaIntermezzo, SeguidillaLos Dragones de AlcaláMarcha de los contrabandistasHabanera, El cambio de guardia (La garde montante) y la seductora Danza bohemia del Acto II.  Escuchar las suites orquestales de Carmen es disfrutar de cada uno de sus números y no puede dejar uno de sorprenderse de su riqueza melódica. Silvia Sanz consiguió de La Metropolitana la creación de las distintas atmósferas que presentan ambas suites, plagadas de solos instrumentales dulces, sutiles y seductores en unas ocasiones y brillantes en otras, como la magnífica introducción de la trompeta a La garde montante que nos brindó Marcos Quesada, que llenó con elegancia, limpieza y rotundidad todo el espacio de la Sala Sinfónica del Auditorio, y las intervenciones del resto de solistas, entre ellos, Miguel Olivares (trompa), Leticia Hernández (violonchelo), Nekane Domínguez (oboe) o Luis Alberto Ventura (fagot). Quién diría que la maravillosa música de Carmen, algunas de cuyas melodías tararean personas que nunca han ido a un concierto o a la ópera, pertenecen a una obra que fracasó en sus comienzos y que su creador, Georges Bizet, murió (dicen que por culpa de los disgustos que le causó) antes de conocer un éxito que hoy perdura. 

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    Claveles rojos, pañuelos blancos

    La selección de Carmen se cerró con la intervención del Coro Talía en la popular “Marcha de los toreadores” (“Les voici! Voici la quadrille”), del Acto IV de la ópera, un coro espectacular, brillante y no exento de dificultad por su ritmo frenético, en el que las voces de Talía se entregaron a fondo a pesar de la importante reducción de voces que imponen las medidas preventivas por el COVID-19. El alegre coro, que precede al trágico final de la ópera y da la bienvenida a la cuadrilla de Escamillo en su llegada a la plaza, puso brillante punto final al concierto. En los últimos compases, los miembros del coro saludaron al público agitando pañuelos blancos y claveles rojos en alusión al propio texto de la pieza (Vuelan al aire gorras y sombreros… Saludemos a su paso). Fue la mejor manera de terminar. No del todo porque hubo bis. Metropolitana y Coro Talía agradecieron los aplausos del público con otro famoso coro de ópera, el Coro de gitanos (“Vedi le fosche notturne”) de Il Trovatore de Verdi, cuyo argumento también discurre en España.

    Personas en un escenario

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    ¡Volvamos a los conciertos!

    Fue un concierto disfrutado por el público y por los intérpretes, no solo por el programa sino también por la necesidad de que la música nos traiga un poco de sosiego y alegría en tiempos tan convulsos. La COVID-19 ha dado la vuelta a nuestras vidas en todos los aspectos y ha afectado muy seriamente al sector de la música clásica. Silvia Sanz Torre, al frente del Grupo Talía, ha decidido continuar y afrontar, “contra viento y pandemia” todos los inconvenientes que suponen las restricciones de intérpretes y separaciones que obligan a una orquesta más reducida y a que solo una tercera parte del Coro Talía pueda salir al escenario, inconvenientes a los que se suman las restricciones de aforo, la incertidumbre y los miedos que han alejado a tanto público de las salas de conciertos a pesar de las medidas de seguridad que se han tomado en el Auditorio Nacional para poder disfrutar de la música sin riesgos. 

    ¡Volvamos a disfrutar de la música en vivo!

    Imagen que contiene tabla, cuarto

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    España en la música, próximo concierto de la Orquesta Metropolitana y Coro Talía en el Auditorio Nacional https://www.grupotalia.org/archivos/1586 Tue, 23 Feb 2021 16:50:51 +0000 http://grupotalia.org/?p=1586
  • Domingo 14 de marzo a las 11:30 de la mañana en la Sala Sinfónica 
  • Silvia Sanz Torre dirige obras de compositores europeos que se inspiraron en España
  • Pavana de Fauré, Capricho español de Rimski-Kórsakov y Carmen de Bizet
  • Tres obras de gran inspiración y tres visiones de una España soñada más allá de nuestras fronteras protagonizan el próximo concierto de la directora de orquesta Silvia Sanz Torre al frente de la Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía. Titulado España en la música, el programa incluye Pavana de Fauré, Capricho español de Rimski-Kórsakov y una selección de Carmen de Bizet. La cita es el domingo 14 de marzo a las 11:30 en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música y las entradas, de 11 a 30 €, ya están a la venta en grupotalia.org y en entradasinaem.es.

    Música rusa y francesa con sabor español

    Si la música de compositores españoles protagonizó, con Embrujo español, el primer concierto de la temporada 2020-2021, la música que nuestro país inspiró a compositores europeos es la protagonista de este nuevo programa con tres obras muy conocidas: una evocación dulce y elegante como la Pavana de Fauré, una fantasía rebosante de color como el Capricho Español de Rismki-Kórsakov y algunos de los mejores momentos de una ópera tan seductora como Carmen de Bizet. España en la música es un concierto de música rusa y francesa en toda su esencia, pero con sabor español. 

    Pavana de Fauré

    Gabriel Fauré (1845-1924) se encuentra entre los mejores compositores franceses de finales del XIX. La pavana era una danza de ritmo pausado que se bailaba en la corte española del siglo XVI y en ella se inspiró Fauré para componer su elegante y melancólica Pavane, op. 50, una obra inicialmente orquestal a la que añadió coro opcional con la inclusión de un texto del poeta simbolista Robert de Montesquiou-Fezensac. El poema es una reflexión en torno a la ilusión efímera del amor. La versión orquestal se estrenó el 25 de noviembre de 1888 en los Conciertos Lamoureux y, tres días más tarde, la Orquesta de la Sociedad Nacional de Música estrenó la versión coral. La obra fue también coreografiada y los Ballets Rusos la llevaron al escenario en 1917. La Pavana de Fauré fue, a su vez, fuente de inspiración para otros autores como Debussy en su Suite Bergamasque y Ravel en su Pavana para una infanta difunta

    Capricho español de Rimski-Kórsakov

    El Capricho español, Op. 34 del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov (1844-1908) es una brillante fantasía orquestal basada en melodías y danzas españolas. El compositor ruso, que fue oficial de la marina rusa, viajó por muchos países y tuvo la oportunidad de visitar España. Seguramente, su interés por la música española tuvo mucho que ver con la influencia de su maestro, Glinka, autor de varias obras inspiradas en el abundante material folclórico que recopiló en sus viajes por España. El propio Rimski-Kórsakov explicó en su autobiografía qué, además de la brillante orquestación, lo que hizo del Capricho una obra excepcional fue, entre otras cuestiones, la acertada elección de los diseños melódicos y su perfecta adaptación a cada tipo de instrumento.

    Carmen de Bizet

    El concierto España en la música concluirá con una selección de los pasajes más conocidos de la ópera Carmen, del compositor francés Georges Bizet (1838-1875). Se estrenó en la Opéra-Comique de París un 3 de marzo de 1875 y no fue bien recibida, en parte porque la protagonista era, quizá, demasiado atrevida para la época. Sin embargo, el fracaso inicial pronto se convertiría en un éxito que ha perdurado hasta la actualidad. Desgraciadamente, Bizet no llegó a conocer el gran triunfo de su vida. Murió de un ataque al corazón al día siguiente de firmar el contrato para el estreno en Viena. Carmen es una obra de inspiración española y, al mismo tiempo, absolutamente francesa. Su música no tiene desperdicio: expresiva, elegante, colorista, refinada y salpicada de melodías que atrapan al oyente.

    Disfrutar de la música en un entorno seguro

    La realización del concierto se ha adaptado a las nuevas circunstancias impuestas por la pandemia, tanto en el escenario como en las butacas: menos intérpretes, utilización de mascarillas, salvo en el caso de los instrumentistas de viento, distancia de seguridad, etc. En lo referente al público, se aplica una reducción del aforo al 60 % junto al resto de medidas preventivas, protocolos y recomendaciones establecidos por el INAEM en el Auditorio Nacional con el fin de crear un entorno seguro que permita disfrutar nuevamente de la música en vivo.

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    Orfeo y Eurídice, la historia de amor que enamoró a los músicos https://www.grupotalia.org/archivos/1623 Sun, 14 Feb 2021 10:00:00 +0000 http://grupotalia.org/?p=1623
    Dido y Eneas, Acis y Galatea, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, Peleas y Melisande… Son solo algunas de las muchas parejas cuyas historias de amor, nacidas en la mitología, la leyenda, la historia y la literatura, han inspirado a músicos de todas las épocas. Si bien la ópera se lleva la palma y no tiene competencia, estas ilustres parejas han dado título también a oberturas, poemas sinfónicos, música incidental, música para ballet, cantatas, etc. 

    Pero si hay que hablar de una historia de amor esencialmente musical esa es la de Orfeo y Eurídice. Y lo es por varios motivos: porque el mito de Orfeo está relacionado con la esencia, el valor y el poder de la música; tuvo mucho que ver con el nacimiento de la ópera (L’Euridice de Peri y, sobre todo, L’ Orfeo de Monteverdi) a principios del XVIII, y porque inspiró la ópera reformó y renovó el género a finales del XVIII (Orfeo y Eurídice de Gluck).

    Orfeo y Eurídice. Sandro Botticelli 

    Orfeo y Eurídice en la génesis de la ópera

    La ópera no apareció de repente con L’ Orfeo o La fábula de Orfeo de Monteverdi. El nacimiento del género fue el fruto de una serie de tentativas y, curiosamente, casi todas ellas en torno al mito de Orfeo. Para situarnos, Eurídice de Jacopo Peri se estrenó en 1600; Eurídice de Giulio Caccini, en 1602 y La fábula de Orfeo de Claudio Monteverdi en 1607. Pero fue Monteverdi (1582-1643) el que dio en el clavo.

    Tocata del L’Orfeo Monteverdi dirigida por Jordi Savall el Gran Teatre del Liceu de Barcelona

    Un mito para innovar

    Tanto Peri (1561-1633) como Caccini (1551-1618) pertenecían a la Camerata Fiorentina o Camerata Bardi, un grupo de humanistas, poetas y músicos que a finales del XVI se reunían en el Palazzo de Giovanni de’ Bardi y hacían propuestas para mejorar las artes, especialmente el teatro y la música. Pensaban que la música de la época estaba corrompida y que la polifonía hacía ininteligibles los textos cantados, así que pusieron todo su empeño en recrear el teatro de la Antigua Grecia. Unos mantenían que en el teatro griego solo cantaba el coro y otros que se cantaba todo el texto, es decir, que los actores principales también cantaban. Así que se empezó a trabajar en un canto solista que destacara sobre todo la rítmica de las palabras, algo que estuviera entre el canto y la declamación. Así nació el recitativo, que Jacopo Peri utilizó ampliamente en su ópera Eurídice y que servirá para mover la acción dramática entre arias y coros. Eurídice se compuso para festejar una boda sonada, la de Enrique IV de Francia y María de Medici. A esta boda asistió Vicenzo Gonzaga, Duque de Mantua, que poco después encargó a Monteverdi la composición de L’Orfeo.

    Claudio Monteverdi (1567-1543)

    El poder de la música

    Desde luego, que un mito relacionado con la música haya sido el punto de partida de un género musical como la ópera resulta de lo más apropiado. Orfeo era músico, poeta, sabio, filósofo y con su música era capaz de dominar la naturaleza. De hecho, La Música, personificada, protagoniza el prólogo del Orfeo de Monteverdi con estas palabras: “Soy yo, la música, quien con sus dulces acentos sabe apaciguar los corazones alterados y puede inflamar de cólera o de amor los espíritus más fríos.“  

    Furio Zanasi interpreta a Orfeo “Vi ricorda, o boschi ombrosi” en L’Orfeo de Monteverdi

    Orfeo conoce a Eurídice

    Orfeo era hijo de la musa Calíope y del dios de la música, Apolo, que le regaló una lira. El canto de Orfeo tenía el don de la belleza y el poder de embelesar y prácticamente hechizar a dioses, hombres y a la misma naturaleza. Y fue con música como enamoró a Eurídice. Ambos se amaban y se casaron. Y en este punto comienza la historia de amor que tanto ha gustado a músicos, pintores, escultores y poetas. La dicha dura poco. Eurídice muere mordida por una serpiente y una mensajera le da la mala noticia.

    La Mensajera (interpretada por Sara Mingardo) anuncia a Orfeo la muerte de Eurídice (“Ahi casi acerbo… In un fiorito prato”)

    Y la sigue hasta el mismísimo infierno

    Orfeo, dispuesto a todo por recuperarla, la sigue a los infiernos. Con sus cantos ablanda a las deidades del Hades que le devuelven a su amada con una condición: Eurídice caminará tras él, pero si Orfeo vuelve la vista atrás, la perderá de nuevo. Están a punto de conseguirlo, pero Orfeo no resiste la atención, la mira y… Eurídice muere por segunda vez y, por segunda vez, Orfeo es el más desventurado de los amantes.

    Orfeo y Eurídice. E. J. Poynter (1862)

    Una historia de amor eterno y un final feliz

    Hay muchas versiones de la leyenda y de la muerte de Orfeo, una de ellas cuenta que Orfeo regresa solo a la tierra y no quiere compañía humana y que unas mujeres de Tracia, hartas de sus rechazos, lo despedazan…  Monteverdi, como también habían hecho Peri y Caccini, optó por un desenlace menos funesto (no era lo apropiado para los eventos en que se estrenaban). Apolo concede la inmortalidad a los amantes que podrán contemplarse el uno al otro como estrellas en el cielo.  

     

    La importancia de L’Orfeo

    Monteverdi emplea todos sus recursos de buen compositor. Agranda la orquesta, utiliza los instrumentos por timbres en función de la necesidad dramática, introduce números de solistas, dúos, conjuntos y coros…  Además, por primera vez, los músicos no se colocan a la vista del público, sino detrás del decorado. Con el tiempo irían a parar al foso, que es donde los vemos cuando vamos a la ópera. 155 años después el compositor C. Gluck creo otra ópera en torno en torno a Orfeo que fue fundamental en la historia del género.

    Christoph Willibald Gluck (1714-1787)

    Y otro Orfeo reformó la ópera

    Christoph Willibald Gluck (1714-1787), fue el reformador de la ópera francesa. Nos situamos en la inflexión del barroco y el clasicismo. Durante el barroco la ópera tuvo un gran desarrollo y con el éxito llegaron los excesos. Demasiados artificios, al parecer de Gluck. Los cantantes eran vanidosos y desvirtuaban las melodías con ornamentos desmesurados. Gluck establece unos nuevos preceptos para lograr equilibrio y bella simplicidad en la música y esta reforma ya empieza a sentirse y a escucharse en su Orfeo y Eurídice, que se estrenó en Viena en 1762 en su versión italiana y en la Académie Royale de Musique en 1774 en su versión francesa.  

    La danza de las furias de Orfeo y Euridice, versión francesa (The Royal Opera)

    ¿Y qué haré sin Euridice?

    En Orfeo y Eurídice de Gluck encontramos una de las arias más conmovedoras de la historia de la ópera, “Che farò senza Euridice” o “J’ai perdu mon Eurydice”, según la versión. Es cuando Orfeo ha perdido a Eurídice por segunda vez y se dice que no podrá vivir sin ella. El aria representa los nuevos valores de Gluck: líneas melódicas bellas y sencillas, equilibrio y nada de artificios. El papel de Orfeo fue creado para un castrato en la versión italiana y para un tenor alto en la francesa. A lo largo de la historia lo han interpretado grandes mezzosopranos, contratenores y tenores, en función de la versión.

    El tenor Juan Diego Flórez interpreta “J’ai perdu mon Eurydice” de la ópera de Gluck (The Royal Opera)

    Extracto del aria “Che farò senza Euridice” interpretada por el contratenor Jamie Barton (Metropolitan Opera) 

    Un final feliz más terrenal

    Gluck también pensó que la leyenda mitológica debería tener un final feliz, así que después de escuchar el triste lamento de Orfeo, el Dios amor se compadece. Pero los amantes no se convierten en estrellas, como ocurría en la ópera de Monteverdi, sino que disfrutarán de su vida juntos en la tierra.

    Orfeo y los animales. Snyders / Thulden 

    Y otros famosos Orfeos

    Hay más Orfeos en la Historia de la Música: El descenso de Orfeo a los Infiernos de Charpentier, el Orfeo de Haydn, la cantata La muerte de Orfeo de Berlioz o el poema sinfónico Orpheus de Liszt en el que dos arpas representan la lira de Orfeo y su canto. Liszt lo compuso después de ver una función de Orfeo y Eurídice de Gluck, pero se inspiró también en una representación de Orfeo en un vaso etrusco del Louvre.  Autores del siglo XX como Milhaud o Henze también han compuesto obras en torno a Orfeo, y Kurt Weill cuenta con una obra titulada El nuevo Orfeo. Stravinski también dedicó un ballet al mito, Orpheus, que tuvo un gran éxito.

    Orpheus de Franz Liszt. Orquesta Staatstheaters Cottbus. Director: Evan Christ.

    El Orfeo más sarcástico

    Pero Orfeo ha dado mucho de sí en la música hasta el punto de convertir su trágica historia de amor en una divertida parodia. Es lo que ocurre en la famosa opereta Orfeo en los Infiernos, de Jacques Offenbach (1819-1880), que se estrenó en París en 1858. Aquí Orfeo y Eurídice no son una pareja feliz. Orfeo es violinista y Eurídice odia que toque el violín. Prefiere la compañía de Aristeo, que es Plutón disfrazado de pastor. Cuando Plutón intenta llevársela al Hades, la Opinión Pública, que es un personaje, obliga a Orfeo a que vaya a por ella. Aunque en este caso, Orfeo no tiene ninguna gana. Cuando están de regreso, Júpiter lanza un rayo y devuelve a Eurídice a los infiernos.  La obertura de esta opereta nos ha brindado un pasaje musical muy popular, su famoso cancán.

    Orfeo en los infiernos de Offenbach. Cancán (Final, Galop infernal)

    Inmaculada López

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    El público volvió a disfrutar y a reír con Música y Juguetes, el concierto para familias de Orquesta Metropolitana y Coro Talía https://www.grupotalia.org/archivos/1606 Tue, 26 Jan 2021 12:22:00 +0000 http://grupotalia.org/?p=1606 – En la mañana del sábado 23 de enero en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional de Música de Madrid       

    – Niños y mayores  participaron de la música en vivo dirigida por Silvia Sanz Torre con Goyo González como narrador

    – Un concierto de música clásica, de cine y de dibujos animados con orquesta de juguetes, orquesta sinfónica o ambas al mismo tiempo 

    – Con la alegría y vitalidad de ediciones anteriores y cumpliendo con las restricciones de aforo e interpretes que impone la pandemia

    El sábado 23 de enero cientos de familias volvieron a reír y a disfrutar al son de la música… al son de Música y Juguetes, el concierto que cada año ofrecen la Orquesta Metropolitana de Madrid y el Coro Talía junto a un montón de juguetes impacientes por dejarse oír bajo la batuta de Silvia Sanz Torre en el escenario del Auditorio Nacional. El presentador de radio y TV Goyo González fue, como en cada edición, el animador y narrador de este concierto con guion y arreglos musicales de Alejandro Vivas.

    Con todas las medidas

    El concierto se realizó con todas las medidas de seguridad necesarias para prevenir contagios por COVID-19: restricciones de aforo, mascarillas, distancias tanto en el escenario como en los asientos del público… El Coro Talía, reducido a la mitad, y una orquesta menos numerosa no fueron impedimento para que esta singular propuesta, con sello original del Grupo Talía, tuviera el mismo resultado de siempre: un encuentro feliz en el que puede disfrutar toda la familia sin importar la edad.

    Contra viento y nevada

    Podría decirse que fue un concierto contra viento y nevada, pues, aunque la nieve ya no fue dificultad para llegar al Auditorio el día del concierto, sí lo fue para los músicos cuando tuvieron que acudir a los ensayos, que esta temporada se hacen con ventanas abiertas y con mucho frío, frío que fue gélido en los días previos al concierto, un esfuerzo que merece un aplauso añadido.

    Un concierto atrevido

    Se trata de atreverse a jugar con la música. Los juguetes con sus colores, sus sonidos imperfectos y sus timbres peculiares consiguen que el público de todas las edades dirija sus miradas al escenario con otros ojos (con juguetes se interpretaron El bolero de Ravel, que cada año abre el concierto, y la Barcarola de Los cuentos de Hoffman de Offenbach). Se trata, además, de que niñas y niños que acuden por primera vez a una sala de conciertos tengan la oportunidad de escuchar música clásica con una orquesta sinfónica (Danza Húngara nº 5 de Brahms, Septimino de Beethoven, vals de La bella durmiente de Chaikovski). Y, por último, se trata también de que mayores y pequeños se identifiquen con lo que escuchan a través de canciones de dibujos animados y bandas sonoras de cine que han marcado la infancia de distintas generaciones, un recorrido por el que aparecen personajes infantiles de todas las épocas, desde Heidi, Marco o la Abeja Maya hasta Lady Bug y Cat Noir.  

     

    Una aventura fantástica con guiños a nuestro día a día

    El compositor y pedagogo Alejandro Vivas fue el autor de los arreglos musicales y adaptaciones de música clásica para su interpretación con juguetes y también del cuento musical con el que Goyo González introdujo como narrador cada una de las obras del programa. Como siempre, situó la historia en la Isla de Keke, una isla móvil que surca los mares impulsada por un géiser y que habitan unos seres musicales llamados Jonsuis (se pronuncia con “j”). Esta isla y sus habitantes son los protagonistas de su serie de cuentos musicales Kekeñas Krónikas. Como en otras ocasiones, el pedagogo y compositor salpicó la narración de juegos de palabras y guiños a la realidad que vivimos como la pandemia y la borrasca Filomena.  

    El cuento

    La isla de Keke navega por el Estrecho de Miras para llegar a tiempo al Festival de Jonsuivisión cuando del géiser que propulsa la isla comienza a salir un humo rosa y soporífero que deja dormido a quien lo respira. Los Jonsuis se protegen con unas improvisadas mascarillas FPP (Fabricadas con parche de pandereta), se encierran en sus casas y se comunican entre ellos a ritmo de bolero (Bolero de Ravel). Los Jonsuis, especialmente el Jonsui Riff, se ponen en marcha para averiguar la causa de la extraña humareda… 

    Los sucesivos episodios de la aventura dieron paso a las diferentes obras del programa. La Pantera Rosa había sido, sin querer, la causante del humo. Se había dado un baño en las cálidas aguas del géiser y perdió el color. El hielo y la nieve fueron el último obstáculo para los Jonsuis tras toparse en su viaje con la borrasca Mortadela que combatieron con éxito gracias al potente ritmo de una batucada. 

    Los bises

    ¡Y colorín colorado, este cuento se ha acabado! Así terminó el cuento y el concierto. No del todo. Faltaban los bises: el animado Cancán de la ópera Orfeo en los Infiernos de Offenbach, que Goyo González bailó enérgicamente y el público acompañó con palmas, y la famosísima canción Baby Shark, un fenómeno en las redes sociales, cuya coreografía también bailó el público. Y, como despedida, Silvia Sanz volvió a preguntar “¿Estáis listos niños?”. El público contestó “¡Sí, mi capitán!”  y se repitió una de los popurrís más coreados cada año, con Bob Esponja, Caillou y Dora, la exploradora, como protagonistas. 

    ¡Quién dice que no vienen bien ratos como estos en tiempos difíciles! Con todas las precauciones, eso sí. Música y Juguetes fue, un año más, una mañana alegre y distinta endulzada con el mejor jarabe, la música. 

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