No es necesario saber solfeo ni tocar un instrumento para divertirse haciendo música. Así lo han vivido y comprobado los 24 niños de 4 a 10 años que durante dos semanas han participado en el campamento musical urbano MUSIDIVER organizado por el Grupo Concertante Talía en el Centro Musical Joaquín Turina. El juego, el teatro, los ordenadores y hasta el ejercicio físico han sido durante estos días los mejores caminos para acercarse a la música de una forma lúdica y divertida.
Cisnes, canguros, leones y elefantes
El viernes 13 de julio es el último día del campamento. Los pequeños aguardan en fila a que una de las profesoras, Marta Cañas, pinte sus caras de acuerdo con el animal que han de representar. Hay cuatro grupos: cisnes, canguros, leones y elefantes. Cada grupo ensaya sus movimientos y escuchan la música con la que se tiene que identificar: diversos fragmentos de El Carnaval de los animales de Saint-Saëns. Los leones emprenden su marcha majestuosa, los canguros saltan juguetones, los elefantes mueven sus trompas y los cisnes agitan sus alas. Antes, otra de las profesoras, Clara López, les ha dejado acercarse a su violonchelo. Todos han podido tocarlo y pasar el arco por sus cuerdas. Cada cual lo ha hecho a su manera. Unos han querido tocar rápido. Otros han probado a pasar todo el arco. Luego han pedido a su profesora que toque para ellos. Y lo han conseguido: El cisne de Saint-Saëns, acompañada al piano por el director del centro, Luis López. Los aplausos han sido sonoros. Por sus caras, todos parecen sentirse felices. Como señala Luis López, lo fundamental es que han asociado música y diversión.
Dos semanas repletas de actividades
El campamento se ha desarrollado del 2 al 13 de julio todas las mañanas de lunes a viernes, de 9 a 14 horas. Las actividades han sido muy diversas. Se formaron dos grupos: el grupo Sonata, con los más pequeños; y el grupo Concierto. Pero algunas actividades han reunido a sendos grupos. Se han dedicado dos días a Mozart y su ópera La flauta mágica, y al cuento musical más famoso de todos los tiempos, Pedro y el lobo, de Prokofiev. Se ha hecho teatro musical en torno a El Mercado Persa de Ketelbey y a El Carnaval de los animales de Saint-Saëns. Los alumnos también se han divertido con programas informáticos infantiles para la iniciación musical y han podido acercarse a diferentes instrumentos musicales como la percusión, el teclado, el violonchelo o la flauta.
Y hasta Olimpiadas Musicales con mucho ritmo
Y en un año olímpico como 2012 no podían faltar unas Olimpiadas Musicales. Así, el equipo Clave de Sol ha competido contra el equipo Clave de fa para resolver acertijos musicales o superar pruebas de movimiento sobre distintos ritmos. Y es que el ritmo es parte fundamental para acercarse a la música. Por eso, las actividades del campamento han incluido también un taller de percusión. Además, se ha explicado a los pequeños cómo se escribe la música y han aprendido canciones. Y algunos, por cierto, han demostrado tener una facilidad sorprendente para cantar o tocar.
Para los niños, han sido dos semanas muy divertidas. Seguro que alguno de ellos dice ahora a sus padres que quiere a aprender a tocar un instrumento.